Neurodiversidad: Vamos a ubicarnos
- Iara Martínez de Oliveira
- 7 ene
- 3 Min. de lectura
¿Qué es la neurodiversidad?
La neurodiversidad parte de la idea de que no todas las mentes funcionan igual, y eso está bien.
Igual que hay diversidad en la apariencia física, el temperamento o la cultura, también la hay en la forma en que cada cerebro percibe, procesa y responde al mundo.
Ser neurodivergente significa que tu forma de pensar, sentir o comunicarte no encaja del todo con lo que se considera “típico”, pero eso no es algo “malo”: es una diferencia, no un defecto.
Algunos ejemplos de condiciones que forman parte de la neurodiversidad:
· Autismo
· TDAH
· Dislexia, dispraxia, disortografía…
· Alta sensibilidad o procesamiento sensorial diferente
...
Funcionamiento social y comunicación
Las interacciones sociales son una de las áreas donde más se nota la diversidad neurológica.
Cada persona tiene un estilo social propio, y las normas implícitas de la sociedad (como cuándo hablar, cómo mirar o qué tono usar) no siempre resultan intuitivas para todas las personas.
Algunas características comunes en personas neurodivergentes:
· Necesitar más tiempo para procesar información social o emocional.
· No comprender códigos, gestos, tiempos,…en las conversaciones
· Preferir conversaciones sinceras y directas frente a lo implícito o lo “por educación”.
· Sentir agotamiento social tras interacciones largas o en grupo.
· Dificultades para entender o seguir normas sociales no explícitas.
· Sensibilidad a ruidos, luces, olores o contacto físico durante la interacción.
Esto no significa que no sepas relacionarte, sino que tu forma de hacerlo sigue otras rutas.
Entender esto ayuda a dejar de verse como “raro” o “fuera de lugar” y empezar a comprender tu propio lenguaje social.
Autorregulación: entender y cuidar tu sistema nervioso
Tu sistema nervioso tiene una especie de “termómetro interno” que mide cuánta estimulación (emocional, sensorial, social) puedes tolerar antes de saturarte.
Cuando ese termómetro se llena:
· Puede aparecer irritabilidad, bloqueo, ansiedad o desconexión emocional.
· O al contrario, puedes sentirte hiperactivado: no poder parar de hablar, moverte o pensar.
Autorregularte significa conocer tus señales tempranas y usar estrategias para mantenerte en un punto intermedio: ni hiperactivado ni apagado.
Algunas estrategias útiles:
· Tomarte pausas sensoriales (silencio, música suave, moverte solo).
· Nombrar lo que sientes sin juzgarlo (“me noto saturado”, “necesito un momento”).
· Prepararte antes de una situación social (planificar, anticipar ruidos, luces, tiempos).
· Descargar energía física: caminar, estirarte, balancearte, respirar profundo.
La autorregulación no es “controlarse”, sino cuidarse para no llegar al punto de sobrecarga.
El “masking” o enmascaramiento
El masking es el esfuerzo de ocultar o disimular rasgos propios para parecer neurotípico”.
Puede incluir:
· Forzarte a mirar a los ojos aunque te incomode.
· Ensayar respuestas o sonrisas “adecuadas”.
· Copiar gestos o tonos de otras personas para “encajar”.
· Reprimir tus intereses, movimientos o manera natural de expresarte.
El masking puede ayudar temporalmente a adaptarte, pero a largo plazo agota
Y puede causar:
· Ansiedad o fatiga social crónica.
· Pérdida de identidad (“no sé quién soy cuando no finjo”).
· Dificultad para relajarte incluso a solas.
El objetivo terapéutico no es eliminar toda adaptación, sino encontrar equilibrio:
Aprender a moverte entre el “yo auténtico” y el “yo adaptado”, sin perderte en el camino.
Claves para integrar todo esto
· Tu forma de funcionar tiene sentido si la entiendes dentro de tu sistema nervioso y tu historia.
· No se trata de “arreglarte”, sino de conocerte, ajustarte y cuidarte mejor.
· La comprensión y la autoaceptación reducen la culpa y el esfuerzo constante de encajar.
· El trabajo terapéutico puede ayudarte a:
o Reconocer tus señales de saturación.
o Comunicar tus necesidades con claridad.
o Recuperar una identidad más auténtica y descansada.
Frase para llevarte
“No soy demasiado sensible ni demasiado racional. Mi cerebro simplemente percibe y procesa de otra manera, y eso también tiene valor.”

Foto de @beatravesdelespejo_foto



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