Enhorabuena por decidirte a pedir ayuda profesional. Y ahora… ¿Cómo funciona esto de buscar psicólogo?
Hay un momento que puede resultar sorprendentemente difícil: decidir que necesitas ayuda y no saber qué hacer después.
Quizá llevas tiempo pensando que deberías empezar terapia, quizá estás pasando por una época especialmente complicada y has llegado a un punto en el que sientes que ya no puedes seguir gestionándolo todo por tu cuenta, incluso aunque sepas que habría sido mejor empezar antes, quizá simplemente notas que algo no está bien, pero ni siquiera sabes explicar exactamente qué necesitas... Sea lo que sea, has tomado una decisión:
“Voy a buscar ayuda”.
¿Y ahora qué? ¿Cómo busco un psicólogo?
Es normal que no sepas muy bien cómo funciona si es tu primera vez y tengas dudas.
Y, en realidad, también puede ocurrir aunque ya hayas hecho terapia anteriormente.
Vamos a empezar quitando un poco de presión.
No, no tienes por qué saber cómo funciona la terapia, ni saber qué tipo de terapia necesitas de entre todas las que existen, ni entenderlas todas.
Tampoco tienes que llegar con tu problema perfectamente explicado, sabiendo exactamente qué decir o teniendo un discurso estructurado.
¿Y entonces? ¿Cómo se busca un psicólogo?
Puedes empezar buscando profesionales que trabajen con aquello que te está ocurriendo: ansiedad, problemas de pareja, autoestima, duelo, dificultades con el cuerpo, obsesiones, trauma, dificultades emocionales…
Pero hay algo que considero especialmente importante, incluso más allá de todo lo anterior: no elegir únicamente por el currículum, la página web o la cantidad de cursos que tenga una persona. También por la sensación que a ti te transmite esa persona.
Puedes tener buenas referencias de alguien y que a ti no te cuadre. Puede ser una persona muy formada y experta en un determinado campo y, sin embargo, resultarte fría o hacerte sentir que no puedes abrirte con ella.
El currículum importa, pero no lo es todo.
Por eso, una vez que encuentres a alguien que te parezca que puede encajar, mi recomendación es sencilla: prueba.
Más que hacer una lista interminable de pros y contras intentando averiguar desde fuera quién es “el psicólogo adecuado”, puedes elegir a alguien, tener una primera toma de contacto y ver qué ocurre contigo cuando estás ahí.
Por supuesto, la formación y la experiencia importan. Pero la terapia ocurre dentro de una relación. Y necesitas poder sentirte suficientemente cómodo/a con esa persona como para poder hablar de cosas difíciles, mostrarte y sentir que puedes ser tú sin estar pendiente constantemente de cómo te está evaluando.
Por eso, además de preguntarte “¿Esta persona sabe de lo que me pasa?” te invitaría a preguntarte “¿Cómo me siento yo cuando estoy con esta persona?”
¿Puedo hablar con cierta naturalidad?¿Me siento escuchado/a?¿Siento que realmente intenta comprenderme?¿Me siento juzgado/a o puedo mostrar también aquellas partes de mí que me avergüenzan?¿Su manera de explicarme las cosas me ayuda a entenderme mejor?¿Siento que hay espacio para mí o tengo la sensación de que me están aplicando una receta?
No siempre tendrás una respuesta clara después de la primera sesión. A veces necesitas un poco más de tiempo para saberlo. Y está bien.
¿Cómo es una primera sesión?
Normalmente, en la primera sesión le cuentas al psicólogo qué te está pasando, desde cuándo, cómo te está afectando y, poco a poco, algo de tu historia y de tu situación actual.
También puedes preguntarle cómo trabaja, qué puedes esperar de la terapia y resolver las dudas que tengas.
No tienes que llevar nada preparado ni llegar sabiendo exactamente qué decir.
Incluso puedes empezar diciendo:
“No sé muy bien cómo explicar esto, pero no estoy bien y necesito ayuda.”
Y desde ahí se empieza.
Tampoco tienes que esperar salir de la primera sesión con todo solucionado.
La primera sesión es, en gran parte, un primer encuentro: empezar a conoceros, entender qué te está ocurriendo y valorar juntos cómo podría ayudarte la terapia.
Y hay algo importante que recordar la primera persona que pruebes no tiene por qué ser la definitiva.
Puedes buscar varios profesionales, preguntar cómo trabajan, tener una primera sesión y decidir después si quieres continuar.
No tienes que quedarte con el primero que encuentres ni con el primero que pruebes.
Puedes necesitar una o varias sesiones para saber si te sientes cómodo/a, comprendido/a y si su manera de trabajar encaja contigo.
Y si empiezas con alguien y después descubres que no te encaja, puedes cambiar de profesional.
No significa que la terapia no funcione. Significa que quizá esa persona no era la adecuada para ti.
Al final, puedes elegir tú al profesional.
Puedes mirar varias opciones, probar una primera sesión y observar cómo te sientes con esa persona y si te encaja su forma de trabajar.
Una primera sesión no te compromete a continuar. Pero sí puede ser un primer paso en el compromiso contigo mismo/a.
¿Y cómo trabajo yo?
Hay muchas formas diferentes de hacer terapia y no existe una única manera válida de hacerlo.
En mi caso, no trabajo únicamente desde “tienes este pensamiento y vamos a cambiarlo”.
Me interesa intentar comprender qué te está pasando en conjunto: cómo te sientes, qué ocurre en tu cuerpo, qué experiencias has vivido, cómo te relacionas contigo mismo/a y con los demás y qué patrones se han ido construyendo a lo largo del tiempo.
Desde ahí vamos viendo qué necesitas y cómo trabajarlo, de una manera personalizada y adaptada a ti, no siguiendo una receta igual para todo el mundo.
Y si estás pensando en empezar terapia, te invito a probar.
Puedes escribirme, contarme brevemente qué te está pasando y resolver las dudas que tengas antes de decidir.
La primera sesión es gratuita y sin compromiso, precisamente para que podamos conocernos, que puedas explicarme qué necesitas y, sobre todo, para que tú puedas comprobar cómo te sientes conmigo y si mi forma de trabajar encaja contigo.
Porque empezar terapia no consiste únicamente en encontrar a alguien que sepa de psicología.
También consiste en encontrar a alguien con quien sientas que puedes hacer este camino.




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