¿Cómo funciona una primera sesión de terapia?
Si nunca has hecho terapia, es normal que antes de la primera sesión aparezcan muchas preguntas
¿Qué me va a preguntar? ¿Tengo que contarle toda mi vida? ¿Y si no sé explicar lo que me pasa? ¿Tengo que hablar de cosas que todavía no quiero contar? ¿Y si me pongo a llorar? ¿Y si no sé qué decir?
Te doy una buena noticia, no tienes que saber hacer terapia para empezar terapia.
La primera sesión no es un examen y no necesitas llegar con un discurso preparado.
¿Qué ocurre en la primera sesión?
La primera sesión es, sobre todo, un primer encuentro, un aterrizaje.
Necesitamos empezar a conocernos y que yo pueda comprender quién eres, qué te está pasando, qué te ha llevado a pedir ayuda precisamente ahora y qué necesitas.
En la primera sesión puede pasar algo parecido a esto:
Que te pregunte qué te está pasando y qué te ha llevado a pedir ayuda ahora.
Que puedas explicar cómo te encuentras, desde cuándo te sientes así y cómo está afectando a tu día a día.
Que hablemos de algunos aspectos de tu historia, tus relaciones, experiencias importantes o tu situación actual, para empezar a tener contexto y comprender mejor lo que está ocurriendo.
Que puedas preguntarme tú también: cómo trabajo, qué enfoque utilizo, cómo suelen ser las sesiones, qué puedes esperar del proceso y cualquier otra cosa que necesites saber.
Que empecemos a valorar juntas/os qué puede ser útil trabajar y cómo podría ser el proceso.
No se va a “resolver” nada en una sola sesión. La primera sesión sirve, sobre todo, para empezar a entender qué está pasando, conocernos y ver cómo podemos trabajar.
¿Y si no sé explicar lo que me pasa?
Es probablemente una de las cosas que más escucho.
“Sé que estoy mal, pero no sé qué me pasa”, “lo tengo todo muy liado”, “no sé por dónde empezar”, “no sé si lo que me ocurre tiene sentido.”...
O simplemente “No sé muy bien cómo explicar esto, pero estoy fatal y necesito ayuda.”
No pasa nada. Puedes empezar exactamente por ahí.
No espero que llegues sabiendo cuál es el problema, por qué te ocurre o qué necesitas hacer para solucionarlo.
Parte del trabajo terapéutico consiste precisamente en empezar a comprenderlo.
Tampoco tienes que contar toda tu historia de golpe ni hablar de cosas para las que todavía no te sientas preparado/a.
Hay cosas que quizá puedas contar el primer día y otras que necesites tiempo para poder compartir.
La terapia se va construyendo poco a poco, a medida que se genera confianza y vamos entendiendo qué necesitas.
¿Tengo que hablar todo el rato?
No.
Puede haber momentos de silencio, momentos en los que necesites pensar qué quieres decir o incluso momentos en los que no sepas qué decir.
Y también puede haber emociones. Puedes llorar, enfadarte, reírte hablando de algo difícil o quedarte en blanco.
Todo eso puede formar parte de una sesión.
No tienes que hacerlo “bien”, sobre todo porque no hay un “bien” preestablecido.
No necesitas demostrar nada ni conseguir contar las cosas de una determinada manera.
¿Qué puedo preguntarle al psicólogo?
Todo lo que necesites para saber si te sientes cómodo/a con esa persona.
Por ejemplo:
¿Cómo trabajas?
¿Qué enfoque utilizas?
¿Cómo serían las sesiones?
¿Qué crees que podríamos trabajar en mi caso?
¿Qué puedo esperar del proceso?
También puedes decir si algo que está ocurriendo en sesión no te está ayudando o si necesitas que lo hagamos de otra manera.
Para mí, esto es importante, la terapia no debería ser algo que te sucede mientras el psicólogo decide por ti.
Es un proceso que construimos juntos.
¿Y se soluciona algo en la primera sesión?
No vas a salir con tu problema resuelto, y tampoco debería ser ese el objetivo.
La primera sesión sirve para empezar a conocernos, comprender qué está ocurriendo y valorar hacia dónde podemos dirigir el trabajo. Y sobre todo, comenzaremos a construir vínculo.
A veces, simplemente poder poner en palabras algo que llevabas mucho tiempo intentando ordenar ya produce cierta claridad.
Pero la terapia necesita tiempo.
No se trata de encontrar una explicación perfecta en una hora, sino de ir comprendiendo y trabajando aquello que necesitas.
¿Qué hago yo en terapia?
Hay distintas formas de hacer terapia y no existe una única manera válida de hacerlo.
Mi forma de trabajar parte de una mirada global de la persona.
No me interesa quedarme únicamente con el síntoma o con el pensamiento que aparece en un momento determinado.
No trabajo únicamente desde “tienes este pensamiento y vamos a cambiarlo”.
Me interesa intentar comprender qué hay alrededor de lo que te está pasando: tu historia, tus emociones, tu cuerpo, tus relaciones, las experiencias que has vivido, la manera en que has aprendido a relacionarte contigo mismo/a y con los demás y los patrones que quizá se han ido repitiendo.
Esto no significa que ignoremos lo que ocurre en el presente.
Al contrario: partimos de lo que te está pasando ahora para intentar comprenderlo y encontrar formas diferentes de relacionarte con ello.
Desde ahí vamos viendo qué necesitas y cómo trabajarlo, de una manera personalizada y adaptada a ti, en lugar de seguir una receta igual para todo el mundo.
La primera sesión también es para que tú me conozcas
Hay algo que me parece especialmente importante recordar no solo yo voy a conocerte a ti. Tú también puedes conocerme a mí.
Puedes observar cómo te sientes conmigo.
¿Sientes que puedes hablar?, ¿te sientes escuchado/a?, ¿puedes mostrarte sin sentirte juzgado/a?, ¿te resulta natural mi manera de trabajar?, ¿sientes que hay espacio para ti?...
No tienes que decidir necesariamente después de una única sesión. A veces necesitas un poco más de tiempo para saber cómo te sientes.
Y si finalmente sientes que no encajamos, también está bien.
Puede que necesites otro profesional, otra manera de trabajar o simplemente otro tipo de relación terapéutica.
Eso no significa que la terapia no sea para ti.
La terapia tiene que ser un lugar en el que puedas trabajar, no simplemente un lugar al que acudir.
¿Te gustaría probar?
Si llevas tiempo pensando en empezar terapia pero no terminas de dar el paso, quizá no necesitas tenerlo todo claro antes de hacerlo.
Puedes empezar simplemente viniendo a conocernos.
La primera sesión conmigo es gratuita y sin compromiso.
Es un espacio para que me cuentes qué está pasando, podamos conocernos, puedas preguntarme lo que necesites y, sobre todo, para que puedas comprobar cómo te sientes conmigo y si mi manera de trabajar encaja contigo.
No tienes que saber exactamente qué necesitas.
Podemos empezar precisamente por ahí.




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