¿Cómo elegir psicólogo? ¿Y qué pasa si no me siento cómodo/a con él?
Una de las dudas que más pueden aparecer al empezar terapia es “¿Cómo sé si he elegido al psicólogo adecuado?”
Y hay algo importante que quizá nadie te explica: No tienes que acertar a la primera.
Puedes probar.
Puedes descubrir que una persona tiene muchísima formación y, aun así, sentir que su manera de trabajar no encaja contigo.
Y puedes descubrir que otro profesional, quizá con un estilo completamente diferente, te hace sentir que puedes hablar con mucha más libertad.
Eso es una información muy útil a la hora de decidirte.
No busques solamente al profesional “correcto”
Evidentemente, es importante que el profesional esté formado y tenga experiencia en aquello por lo que consultas.
Pero yo añadiría otra pregunta “¿Cómo me siento con esta persona?”
Porque la terapia no es solamente lo que el psicólogo sabe. También es lo que ocurre entre vosotros.
Quizá después de una sesión piensas:
“Me he sentido escuchada.”
“He podido contar cosas que normalmente me cuesta muchísimo contar.”
“No he sentido que me juzgara.”
“Me ha ayudado a entender algo de mí de una manera diferente.”
“No estoy de acuerdo con todo lo que me ha dicho, pero siento que puedo hablarlo.”
Eso puede ser mucho más significativo que salir pensando:
“Tiene un montón de títulos.”
La formación importa, la experiencia importa, el enfoque importa, pero cómo te sientes en ese vínculo también importa muchísimo, lo que más.
¿Tengo que sentirme cómodo/a desde el primer minuto?
No necesariamente.
La primera sesión puede dar nervios. Estás con una persona desconocida hablando de cosas personales y muchas veces dolorosas, es normal sentir cierta incomodidad.
La pregunta no es necesariamente “¿Me he sentido completamente cómodo/a?”, sino algo más parecido a “¿He sentido que podría llegar a sentirme cómodo/a aquí?”
Hay una diferencia importante.
Quizá estás nervioso/a, pero notas que puedes ir soltándote.
Quizá te cuesta hablar, pero sientes que la otra persona tiene paciencia.
Quizá sales removido/a, pero también con la sensación de haber sido comprendido/a.
Eso puede ser muy diferente de salir sintiendo que tienes que esconderte, que te están juzgando, que no puedes ser tú o que esa manera de trabajar no tiene nada que ver contigo.
¿Y si después de varias sesiones no me convence?
Puedes cambiar de psicólogo.
No has firmado un contrato para toda la vida.
Y cambiar de profesional no significa que hayas fracasado en terapia.
Puede significar simplemente que esa relación terapéutica no era la adecuada para ti.
Puedes decir “Creo que necesito probar con otra persona.”
Y hacerlo.
De hecho, creo que es importante que las personas sepan que tienen esa libertad.
La terapia debería ser un espacio en el que puedas participar activamente en tu propio proceso.
No tienes que quedarte con alguien solamente porque “ya has empezado”.
¿Y si quiero probar con varios?
También puedes hacerlo.
Puedes tener una primera sesión con diferentes profesionales y observar qué sucede contigo.
No necesitas hacer una competición para encontrar al mejor psicólogo.
Puedes simplemente prestar atención.
¿Con quién siento que puedo ser yo?
¿Con quién siento que me comprenden?
¿Quién me transmite seguridad?
¿Quién me hace sentir que hay espacio para mi historia y no solamente para mi problema?
¿Me gusta cómo explica lo que me ocurre?
¿Siento que podemos construir algo juntos?
Y después decidir.
Eso si, date un tope, no se trata de eternizarse en la elección, ya que no podrás realmente trabajar en lo que necesitas hasta que empieces.
Mi manera de trabajar
En mi terapia parto de una idea fundamental: No quiero trabajar solamente con lo que te ocurre. Quiero intentar comprender cómo has llegado hasta aquí.
Por eso doy importancia a la historia personal, al cuerpo, a las emociones, a las relaciones, a los patrones que se repiten y a la manera en que has aprendido a relacionarte contigo mismo/a y con el mundo.
No significa que ignoremos los pensamientos o las conductas.
Significa que los comprendo dentro de la persona y de su contexto.
Y tampoco creo que haya una única manera válida de hacer terapia.
Por eso considero tan importante que exista un encuentro entre la persona y el profesional.
Puede que mi manera de trabajar te encaje muchísimo.
Puede que no. Y está bien.
La terapia no debería consistir en convencerte de que mi forma es la correcta.
Debería consistir en encontrar el espacio en el que tú puedas trabajar de verdad.
Si estás pensando en empezar
Quizá ahora mismo estás leyendo esto y pensando “Creo que necesito terapia, pero todavía me da miedo.”
No tienes que decidir hoy cómo será todo tu proceso.
Puedes empezar por algo mucho más pequeño tener una primera conversación.
Conocer al profesional, preguntar, contar un poco lo que te está pasando, y observar qué sucede dentro de ti cuando estás ahí.
Después decides.
Y si quieres probar conmigo, puedes escribirme y podemos valorar juntos/as si mi forma de trabajar puede encajar con lo que necesitas.
No tienes que saber exactamente qué necesitas antes de pedir ayuda. Podemos empezar precisamente por ahí.




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